Re-conectarse con las metas laborales

Para muchos el primer mes del año ha servido para organizar las metas, tanto personales como laborales. Eso sí, éstas últimas cuestan un poco más al tener que volver a adaptarse a la rutina diaria del trabajo. Retomar el ritmo parece algo nada fáci, pero no es imposible.

Para Alvaro Ruiz, director ejecutivo en Human Link C.A, Venezuela, esto siempre implica un reto para los líderes y gerentes de las organizaciones, ya que deben estar conscientes de que los trabajadores siempre establecen para funcionar día a día una serie de hábitos y rutinas.

“Las personas nos acostumbramos o adaptamos a vivir con la carga de estrés generada por el trafico y la dinámica apresurada de nuestros horarios, muchas veces extendidos en las oficinas para alcanzar las metas de ventas, culminar reportes que serán presentados a los jefes, o vigilando el avance de nuestros proyectos”, afirma Ruiz.

No obstante, al llegar las vacaciones o un breve receso dicha dinámica se suspende. A lo que el consultor venezolano agrega que “luego de una pausa más o menos larga y de la consecuente desconexión a la rutina, generalmente se observa un declive en la productividad, la perdida de la intensidad y el foco en las metas y objetivos planteados”.

En tanto, para el director del Diplomado Calidad de Vida Laboral: Responsabilidad Social Corporativa y Desarrollo Humano en las organizaciones de la Facultad de Psicología de la chilena Universidad Diego Portales (UDP), si los objetivos y metas se han fijado en períodos de año – calendario, el inicio de un nuevo año supone plantearse nuevas exigencias.

Por otro lado, bajo los conceptos predominantes de la gestión actual, esas exigencias tienden a ser cada vez mayores (mejoramiento y crecimiento continuos). Por lo tanto, nunca lo logrado es suficiente, y el desafío se presenta entonces como en una carrera sin fin, con los costos que supone el estrés sostenido o “el costo de la excelencia”.

“Las fiestas de fin de año así como las vacaciones son ‘impedimentos’ para conectarse con las nuevas metas laborales, pero la verdad es que ese período de menor involucramiento que media entre la vuelta al trabajo y el logro de la plena re – conexión con las metas es completamente comprensible y, aún más, en alguna medida deseable, porque da cuenta de que se ha logrado el objetivo del receso, que es precisamente la desconexión, el distanciamiento de los afanes laborales”, señala Toro.

Según el experto de la UDP, es esperable que una persona que ha logrado desconectarse del trabajo requiera de un tiempo para retomar el ritmo que tenía antes de la pausa, sumando a esto que “la ‘desconexión’ debe ser entendida en esos términos: la atención ha estado dedicada a otros asuntos, debe ser refocalizada, y eso toma un tiempo, cuya extensión obviamente dependerá de diferencias individuales y contextuales (condiciones y tipo de trabajo)”.

Recuperar el sentido

Al incorporarnos nuevamente al trabajo, los expertos se muestran de acuerdo con que hay que recobrar la energía y motivación.

Alvaro sostiene que “si queremos que el equipo nuevamente llegue a su nivel de desempeño optimo debemos concentrarnos nuevamente en las metas y el trabajo necesario para lograrlas. Mantener los niveles de exigencia reconociendo que alguno, tal vez, pueda tardar un poco más en arrancar pero estableciendo un tiempo prudencial para el acople entre los que han estado fuera y el ritmo que exige el negocio”.

Como unidad de Recursos Humanos (RR.HH.), el director ejecutivo de Humanlink Consultores, recomienda tomar la situación con naturalidad, y reconocer que a la gran mayoría les cuesta retomar el ritmo. “Brindar aliento y promover un ambiente de entusiasmo, energía y actitudes positivas a través de los jefes y gerentes”.

Por su parte, Juan Toro, también coordinador del Programa de Estudios Psicosociales del Trabajo (PEPET) de la misma Facultad de Psicología UDP enfatiza que para encaminar la motivación del equipo por las metas laborales es fundamental reforzar y recuperar el sentido de éstas.

“La cuestión fundamental parece ser reforzar o recuperar el sentido de esas metas tanto en términos del significado que tienen para la organización como, más importante aún y desde el punto de vista individual y de los equipos de trabajo, en términos del desafío que suponen a las habilidades de los ejecutivos y jefes (a sus capacidades de resolver problemas y poner en juego sus  conocimientos y competencias), el grado de autonomía del que disponen para estructurarlas y los recursos con que cuentan para lograrlas. El tema es en alguna medida de RRHH, pero también de diseño del trabajo, de los estilos directivos implicados.”

Finalmente, el tema implica entender las oscilaciones del proceso de desconexión, que requiere del apoyo de todos. “La actitud de los jefes o lideres de equipos debe primar el reconocer que la motivación y el compromiso con las metas laborales son procesos dinámicos, están sujetos a contingencias múltiples que explican que haya unos momentos o períodos de entusiasmo y otros de distanciamiento”, añade Toro.

Fuente: educamericas.com

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